Dificultades de aprendizaje
Cómo identificar las principales señales y acompañar a niños y niñas en su proceso de aprendizaje.

Cada niño aprende de una manera y a un ritmo diferente. Sin embargo, en ocasiones las dificultades para aprender determinadas habilidades comienzan a ser constantes y afectan la experiencia del niño en la escuela. Puede ser un niño inteligente, curioso y con muchas capacidades, pero que necesite más tiempo, explicaciones diferentes o apoyos específicos para aprender. Por eso, cuando aparecen dificultades en el aprendizaje, es importante mirar más allá de las calificaciones.
¿Qué entendemos por dificultades de aprendizaje?
Las dificultades de aprendizaje pueden aparecer en diferentes áreas. Un niño puede presentar dificultades principalmente en lectura, escritura o matemáticas, mientras que otro puede tener mayores retos relacionados con atención, memoria, organización o seguimiento de instrucciones.
Algunas señales pueden ser:
Confundir letras o sonidos.
Presentar dificultades para aprender a leer.
Leer muy lentamente o con mucho esfuerzo.
Tener dificultades para comprender lo que lee.
Presentar problemas frecuentes de ortografía.
Tener dificultad para recordar operaciones matemáticas.
Confundirse con cantidades o procedimientos.
Necesitar que las instrucciones se repitan varias veces.
Tener dificultad para organizar una tarea.
Evitar actividades escolares porque le resultan demasiado difíciles.
Estas señales no deben interpretarse de manera aislada. Lo importante es observar la frecuencia, intensidad y persistencia de las dificultades, además de considerar la edad y las oportunidades de aprendizaje que ha tenido el niño.
No todos los niños necesitan el mismo apoyo
Uno de los errores más comunes es pensar que si dos niños tienen dificultades en la lectura, ambos necesitan exactamente la misma intervención. No necesariamente.
Un niño puede tener dificultades para relacionar sonidos y letras, mientras que otro puede leer correctamente pero tener problemas para comprender el significado de un texto.
Por eso, una intervención educativa debe comenzar por identificar qué habilidad específica está dificultando el aprendizaje.
En lectura, por ejemplo, las recomendaciones basadas en evidencia incluyen trabajar de manera explícita habilidades como la conciencia de los sonidos del habla, la relación entre sonidos y letras y la decodificación, especialmente durante los primeros años escolares.
En estudiantes mayores, las intervenciones pueden incorporar trabajo específico sobre decodificación de palabras complejas, fluidez y comprensión lectora.
¿Y qué pasa cuando el problema parece ser la atención?
A veces se piensa inmediatamente:
“Mi hijo no aprende porque no pone atención.”
Pero la atención no siempre explica por sí sola una dificultad.
Para aprender, los niños también necesitan utilizar memoria de trabajo, controlar impulsos, organizar información, planificar y cambiar de estrategia cuando algo no funciona.
Estas habilidades forman parte de las funciones ejecutivas.
Harvard Center on the Developing Child explica que las habilidades de función ejecutiva y autorregulación son fundamentales para el aprendizaje y se desarrollan mediante las relaciones, la práctica y las experiencias cotidianas.
Por eso, una intervención puede incorporar actividades que ayuden al niño a:
Seguir instrucciones.
Recordar información.
Organizar materiales.
Planificar una tarea.
Esperar turnos.
Revisar su propio trabajo.
Cambiar de estrategia.
Resolver problemas.
El objetivo no es hacer más tareas
Cuando un niño tiene dificultades escolares, puede parecer lógico aumentar la cantidad de ejercicios.
Sin embargo, más trabajo no siempre significa mejor aprendizaje.
Si una actividad está muy por encima de las habilidades actuales del niño, repetirla una y otra vez puede aumentar la frustración. Es preferible ajustar la dificultad y proporcionar el nivel de apoyo que necesita para avanzar progresivamente. Por ejemplo, si un niño tiene dificultades para completar una actividad de cinco pasos, podemos comenzar trabajando dos pasos, utilizar una guía visual y retirar gradualmente el apoyo conforme adquiere mayor autonomía.
La importancia de reconocer las fortalezas
Hablar de dificultades de aprendizaje no significa centrarnos únicamente en lo que un niño todavía no puede hacer.
También es importante preguntarnos:
¿Qué sí puede hacer?
¿Qué le interesa?
¿Qué estrategias ya utiliza?
¿En qué situaciones aprende mejor?
Estas respuestas ayudan a diseñar intervenciones más significativas y a evitar que el niño construya una imagen negativa de sus propias capacidades.
¿Cómo puede ayudar una intervención educativa?
La intervención educativa busca fortalecer las habilidades que el niño necesita para desenvolverse mejor en sus actividades escolares y cotidianas.
Dependiendo de sus necesidades, puede trabajar:
Atención y memoria
Mediante actividades estructuradas que ayuden a mantener y utilizar información.
Funciones ejecutivas
Trabajando planificación, organización, flexibilidad cognitiva y autorregulación.
Lectoescritura
Con actividades ajustadas al nivel actual del niño y a las habilidades específicas que necesita desarrollar.
Matemáticas
Fortaleciendo conceptos numéricos, razonamiento y estrategias para resolver problemas.
Autonomía
Ayudando al niño a realizar progresivamente más actividades por sí mismo.
Familia y escuela: un equipo importante
El aprendizaje no ocurre solamente durante una sesión. Las estrategias necesitan oportunidades para practicarse en contextos reales: en casa, en la escuela y durante las actividades cotidianas. Por eso, la comunicación con las familias y, cuando es posible y apropiado, con la escuela, puede ayudar a que los apoyos sean más consistentes.
¿Cuándo buscar apoyo?
Si las dificultades persisten, generan frustración o comienzan a afectar la participación del niño en la escuela o en casa, puede ser útil realizar una valoración para comprender mejor qué está ocurriendo.
No se trata de comparar a un niño con los demás.
Se trata de conocer qué necesita ese niño para aprender mejor.
Mi trabajo como psicóloga educativa
Mi intervención parte de las necesidades particulares de cada niño. A partir de la observación y valoración de sus habilidades, se pueden plantear objetivos concretos y estrategias adaptadas a su nivel de desarrollo. El propósito es acompañar el aprendizaje sin perder de vista algo fundamental: el niño no es su dificultad.
Si notas que aprender determinadas habilidades está siendo especialmente difícil para tu hijo, puedes contactarme para conocer cómo puedo acompañarlo desde la intervención e
ducativa.
Referencias:
National Institute of Child Health and Human Development. (2018). ¿Cuáles son algunos signos de las discapacidades del aprendizaje? National Institutes of Health.
National Institute of Child Health and Human Development. (2018). Learning Disabilities. National Institutes of Health.
American Speech-Language-Hearing Association. (s. f.). Learning Disabilities. ASHA.


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