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Intervención educativa para niños

Foto del escritor: Marijose Rubio Lugo
Marijose Rubio Lugo
11 sept
5 min de lectura

¿Cómo es una intervención educativa en niños y qué se hace durante las sesiones?


Ilustración infantil sobre aprendizaje y desarrollo educativo en para niños.

Cuando un niño necesita apoyo para fortalecer algunas habilidades de aprendizaje, es normal que las familias se pregunten cómo es una intervención educativa en niños y qué se hace durante las sesiones.


Una intervención educativa no consiste únicamente en sentarse a hacer tareas escolares. Dependiendo de las necesidades del niño, las sesiones pueden incluir juegos, actividades prácticas, materiales manipulativos y fichas de trabajo, siempre con objetivos específicos.


La idea es que el niño pueda aprender y practicar nuevas habilidades de una manera que sea comprensible, significativa y adecuada para su edad y nivel de desarrollo.


¿Qué es una intervención educativa?

La intervención educativa es un proceso planificado que busca favorecer determinadas habilidades relacionadas con el aprendizaje, el desarrollo y la autonomía.

Antes de elegir las actividades, es importante conocer qué necesita el niño, qué habilidades ya tiene desarrolladas y cuáles requieren mayor apoyo.


Por eso, una intervención educativa no es igual para todos. Un niño puede necesitar trabajar atención y memoria, mientras que otro puede requerir apoyo en lectoescritura, matemáticas, funciones ejecutivas o autonomía.


Entre las áreas que pueden trabajarse se encuentran:

  • Atención y concentración.

  • Memoria.

  • Funciones ejecutivas.

  • Lectoescritura.

  • Comprensión lectora.

  • Habilidades matemáticas.

  • Estrategias de aprendizaje.

  • Organización.

  • Hábitos y autonomía.

  • Habilidades sociales y emocionales.


¿Cómo son las sesiones de intervención educativa?

Las sesiones pueden combinar diferentes tipos de actividades.


Juegos educativos

El juego puede ser una herramienta para favorecer el aprendizaje cuando existe un objetivo claro detrás de la actividad.


Por ejemplo, un juego de memoria puede utilizarse para practicar la capacidad de recordar información; un juego de turnos puede permitir trabajar espera, seguimiento de reglas y control de impulsos; y un juego de clasificación puede utilizarse para trabajar atención, percepción y razonamiento.


La investigación sobre aprendizaje basado en el juego muestra que este tipo de actividades puede favorecer diferentes resultados cognitivos, sociales, emocionales y de participación en niños, aunque los resultados dependen del tipo de juego y de cómo se utiliza.


Por eso, en una intervención educativa jugar no significa dejar al niño jugar sin una finalidad.

El profesional puede seleccionar el juego, establecer un objetivo, proporcionar ayudas cuando son necesarias y observar cómo responde el niño.


Fichas de trabajo

Las fichas también pueden formar parte de las sesiones.


Pueden utilizarse para practicar habilidades como:

  • Identificación de letras.

  • Conciencia fonológica.

  • Lectura y escritura.

  • Comprensión.

  • Números y cantidades.

  • Operaciones matemáticas.

  • Atención visual.

  • Memoria.

  • Secuencias.

  • Clasificación.

  • Resolución de problemas.


La ficha se adapta al nivel del niño y al objetivo que se está trabajando. Por ejemplo, si estamos fortaleciendo la atención, una actividad puede consistir en localizar determinados elementos entre diferentes estímulos. Si estamos trabajando lectoescritura, puede enfocarse en una habilidad concreta que el niño necesite practicar.


¿Qué habilidades se pueden trabajar mediante juegos?

Atención

Actividades de búsqueda, memoria visual, clasificación o identificación de estímulos pueden utilizarse para practicar diferentes componentes de la atención.


Memoria

Los juegos de parejas, secuencias, repetición o recuerdo de información pueden utilizarse para ejercitar diferentes procesos de memoria.


Funciones ejecutivas

Algunos juegos permiten practicar:

  • Planificación.

  • Flexibilidad cognitiva.

  • Memoria de trabajo.

  • Control inhibitorio.

  • Resolución de problemas.

Estas habilidades son importantes para actividades escolares y cotidianas, como seguir instrucciones, organizar materiales o completar una tarea.


Lectoescritura

El aprendizaje de la lectura y la escritura puede complementarse con juegos de sonidos, letras, palabras, asociación, reconocimiento y comprensión, además de actividades más estructuradas.


Matemáticas

Los materiales manipulativos y los juegos pueden ayudar a trabajar conceptos como cantidad, clasificación, conteo, comparación, operaciones y resolución de problemas.


¿Se utilizan materiales diferentes según la edad?

Los materiales, instrucciones y nivel de dificultad deben ajustarse al desarrollo del niño.

Con niños pequeños pueden utilizarse más materiales concretos, juegos, imágenes y actividades manipulativas.


Con niños mayores pueden incorporarse actividades más estructuradas, fichas de trabajo, estrategias de organización, resolución de problemas y actividades relacionadas directamente con sus necesidades escolares.


El objetivo es encontrar un nivel de dificultad que permita al niño participar, aprender y avanzar progresivamente.


¿Qué pasa si el niño necesita ayuda?

Durante una actividad, el adulto puede proporcionar diferentes niveles de apoyo.


Por ejemplo, primero puede dar una instrucción verbal. Si el niño todavía necesita ayuda, puede utilizarse un ejemplo, una pista visual o dividir la actividad en pasos Conforme el niño adquiere mayor seguridad, el apoyo puede reducirse.


Esto permite trabajar no solamente la adquisición de una habilidad, sino también la autonomía para utilizarla.


¿Cómo se sabe si está funcionando?

La intervención educativa debe permitir observar cambios.


No se trata únicamente de saber si el niño terminó una ficha correctamente.

También puede observarse:

  • Cuánta ayuda necesita.

  • Cuánto tiempo puede permanecer en una actividad.

  • Si comprende mejor las instrucciones.

  • Si utiliza estrategias por sí mismo.

  • Si puede resolver una actividad con menos apoyo.

  • Si logra utilizar una habilidad en diferentes situaciones.

Esta información permite ajustar las actividades y establecer nuevos objetivos conforme el niño avanza.


El objetivo no es que todas las sesiones sean perfectas

Aprender implica equivocarse.

Durante una intervención educativa, los errores pueden proporcionar información importante sobre aquello que el niño todavía necesita practicar.


En lugar de buscar únicamente respuestas correctas, se puede analizar:

¿Qué parte de la actividad resultó difícil?

¿Qué apoyo necesitó?

¿Qué estrategia utilizó?

¿Qué podemos modificar para facilitar el siguiente intento?


De esta manera, las actividades se convierten también en oportunidades para desarrollar estrategias de aprendizaje y autonomía.


¿La intervención educativa continúa en casa?

La participación de la familia puede ser muy importante. No significa que los padres tengan que convertir su casa en un salón de clases ni realizar sesiones adicionales todos los días.


En muchas ocasiones, pequeñas oportunidades dentro de las rutinas cotidianas pueden ayudar a practicar habilidades.

Por ejemplo:

  • Seguir una receta sencilla para trabajar secuencias.

  • Ordenar juguetes por categorías.

  • Preparar una mochila siguiendo una lista.

  • Jugar juegos de mesa para practicar turnos.

  • Leer juntos y hacer preguntas sobre la historia.

  • Contar objetos durante actividades cotidianas.

La finalidad es que las habilidades puedan utilizarse más allá del espacio de intervención.


¿Para quién puede ser útil una intervención educativa?

La intervención educativa puede ser una opción cuando un niño necesita apoyo específico para desarrollar o fortalecer determinadas habilidades relacionadas con su aprendizaje, desarrollo o autonomía.


Puede incluir objetivos relacionados con:

Aprendizaje: lectoescritura, matemáticas y estrategias de estudio.

Habilidades cognitivas: atención, memoria y funciones ejecutivas.

Autonomía: hábitos, organización y seguimiento de rutinas.

Desarrollo socioemocional: regulación emocional, habilidades sociales y manejo de la frustración.


También puede adaptarse a niños que presentan diferentes necesidades educativas, siempre partiendo de sus características individuales.


Intervención educativa en Playa del Carmen

Como psicóloga educativa en Playa del Carmen, mi trabajo busca acompañar a cada niño de manera individualizada, utilizando diferentes recursos según sus necesidades y objetivos.


Las sesiones pueden incluir juegos educativos, fichas de trabajo, materiales manipulativos, actividades prácticas y estrategias visuales, procurando que cada actividad tenga una finalidad concreta.


El objetivo no es que el niño simplemente complete ejercicios, sino que pueda desarrollar habilidades, encontrar estrategias que le funcionen y avanzar progresivamente hacia una mayor autonomía.


Aprender también puede ser jugar

Una intervención educativa puede ser estructurada y tener objetivos claros sin dejar de ser dinámica y agradable para el niño.


Jugar, experimentar, practicar y volver a intentarlo también pueden formar parte del aprendizaje.


Si estás buscando intervención educativa para tu hijo en Playa del Carmen, puedes conocer mis servicios y descubrir cómo podemos trabajar de acuerdo con sus necesidades.



Referencias:

  • Alotaibi, M. S. (2024). Game-based learning in early childhood education: A systematic review and meta-analysis. Frontiers in Psychology, 15, 1307881. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2024.1307881

  • Center on the Developing Child at Harvard University. (2014). Enhancing and Practicing Executive Function Skills with Children from Infancy to Adolescence. Harvard University.

  • Center on the Developing Child at Harvard University. (2022). Brain-Building Through Play: Activities for Infants, Toddlers, and Children. Harvard University.

 
 
 

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